martes, 15 de julio de 2014

JESUCRISTO NUESTRO INTERCESOR


¿Dónde está el Señor Jesucristo hoy en día? y ¿qué está haciendo allí?, Romanos 8:34 dada la respuesta “¿Quién es el que condenará? Cristo es el que murió; más aún, el que también resucitó, el que además está a la diestra de Dios, el que también intercede por nosotros.”, ¿A favor de quién está haciendo eso? a  favor de todo los verdaderos creyentes nacidos de nuevos.  Lea Hebreos 7:25 “por lo cual puede también salvar perpetuamente a los que por él se acercan a Dios, viviendo siempre para interceder por ellos.” Cristo no solo salva completamente a quienes se acercan a Dios por medio de ÉL, sino también vive siempre para interceder por ellos. Tanto en Romanos 8:34 donde dice: “¿Quién es el que condenará? Cristo es el que murió; más aún, el que también resucitó, el que además está a la diestra de Dios, el que también intercede por nosotros.” como en Hebreos 7:25 el verbo “intercede” está en tiempo presente, lo cual indica que Cristo sigue intercediendo por nosotros. “interceder” significa “pedir por alguien, suplicar a favor de alguien”.  En el evangelio de Lucas 22:31-32 , vemos a nuestro señor Jesucristo intercediendo a favor de Simón Pedro “Dijo también el Señor: Simón, Simón, he aquí Satanás os ha pedido para zarandearos como a trigo; pero yo he rogado por ti, que tu fe no falte; y tú, una vez vuelto, confirma a tus hermanos.” Pedro tuvo ciertamente un tropiezo en su fe cuando negó al Señor, pero Jesús había orado que su fe no falte ¿Cree usted que su oración fue escuchada? Claro que sí.
En Juan 17:1-26 encontramos una maravillosa oración intercesora de nuestro señor Jesucristo a nuestro padre Dios. Por lo tanto:
¿Quién es nuestro Intercesor? Jesucristo nuestro señor y salvador. 
¿A quién oró Cristo (Juan 17:1, 5, 11, 21, 24, 25)? al Padrea. 
Cabe mencionar que en esta oración Cristo oró por los creyentes (Juan 17:9) pidió al Padre que guardara (cuidara, protegiera) a los creyentes que le pertenecían (Juan 17:15) y aun lo sigue haciendo “Mas no ruego solamente por éstos, sino también por los que han de creer en mí por la palabra de ellos.” Juan 17:20. Literalmente guardarlos del malo (Satanás). Cristo pide que sus creyentes estén con ÉL y que ellos estén donde ÉL está. La pregunta es ¿Será respondida esta oración (Juan 14:3)? Claro que sí.
Si pudiéramos perder nuestra salvación, Cristo debería dejar de interceder por nosotros. Pero la Biblia nos dice que ÉL continúa intercediendo por los verdaderos creyentes (Romanos 8:34).
A manera de conclusión podría decir que  algunos creyentes no han comprendido esta importante verdad por tanto abandonan la comunión con Dios porque se sienten condenados por las fallas que han cometido y no han aprovechado los beneficios de la intercesión de Cristo.  Cristo es quien intercede por nosotros y por medio El volvemos a una plena  comunión con Dios,  porque el castigo de nuestra paz cayo sobre El en la cruz. Esta es una realidad y nosotros debemos creerla  la palabra de Dios y no abandonar el camino del evangelio cuando el pecado nos alcance, sino arrepentirnos y venir a nuestro señor Jesucristo nuestro intercesor, seguir caminando en santidad. Romanos 8:1 “Ahora, pues, ninguna condenación hay para los que están en Cristo Jesús, los que no andan conforme a la carne, sino conforme al Espíritu”, porque pertenecemos  a la iglesia redimida por la sangre bendita del cordero, declarados santos en la obra redentora de nuestro señor Jesucristo. Dios le bendiga.

martes, 1 de julio de 2014

DECLARANDO A CRISTO

Un verdadero creyente confiesa (declara) a Cristo, la palabra confesar proviene de la palabra  griega homologeo (homo=igual; logeo del verbo lego=decir) y significa “decir lo mismo que otros, estar de acuerdo”. El creyente en Cristo debe confesar al Señor Jesús con su boca (Romanos 10:9-10) y por lo tanto debe decir públicamente que está de acuerdo con lo que Dios ha dicho respecto a su Hijo (1 Juan 5:9-12).
Tal como la etiqueta de un tarro está para confesar su contenido, un creyente debe confesar a su Señor y Salvador claramente, sin vergüenza pues la Escritura dice: “Todo aquel que en él creyere, no será avergonzado” (Romanos 10:11). Todo verdadero creyente debería poder decir como el apostol  Pablo “Porque no me avergüenzo del evangelio, porque es poder de Dios para salvación a todo aquel que cree;” (Romanos 1:16). Nuestro señor Jesucristo jamás se avergonzó de morir  públicamente por nosotros (Mateo 27:39, 54-55).
Palabra negar es lo opuesto a confesar (ver Juan 1:20 y 1 Juan 2:22-23). Confesar es decir “SI” y negar es decir “NO”. En Lucas 22:57-60, Pedro debió haber dicho “si lo conozco” (versículo 57), “si soy uno de ellos” (versículo 58), “si estuve con ÉL” (versículo 59-60). Pero Pedro lo negó (versículo 57). Aun cuando Pedro tuvo un lapsus de fe, su reacción indica que Pedro era un verdadero creyente “Y Pedro, saliendo fuera, lloró amargamente” (versículo Lucas 22:62), confesó Pedro al Señor Jesucristo más adelante ante miles de hombres (Hechos 2:14, 22-24,29, 36,41) que él era Señor y Salvador. Si alguien le hiciera la pregunta: ¿afirma usted que el Señor Jesús es su Señor y Salvador? ¿Qué respondería?
La confesión de nuestra boca debe estar de acuerdo con la conducta de nuestra vida. Tito 1:16 describe a un grupo de profesantes “Profesan conocer a Dios, pero con los hechos lo niegan, siendo abominables y rebeldes, reprobados en cuanto a toda buena obra”. Si el caminar de uno está en conflicto con su hablar y esto es abominación para el Señor. Aunque ellos afirmen conocer a Dios, ellos son mentiroso y la verdad no está en ellos (1 Juan 2:3-4). 
El mundo quiere ver, que el Cristo que nombramos con nuestros labios, es el Dios a quien servimos con nuestras vidas.
El Señor dio promesas a aquellos que lo confesaran ante los hombres “A cualquiera, pues, que me confiese delante de los hombres, yo también le confesaré delante de mi Padre que está en los cielos.” (Mateo 10:32), “Os digo que todo aquel que me confesare delante de los hombres, también el Hijo del Hombre le confesará delante de los ángeles de Dios (Lucas 12:8), “El que venciere será vestido de vestiduras blancas; y no borraré su nombre del libro de la vida, y confesaré su nombre delante de mi Padre, y delante de sus ángeles” (Apocalipsis 3:5),
Hay un costo implícito en confesar que Cristo es el Mesías (Juan 9:22) y debido a este costo, muchos no lo confiesan (Juan 12:42). Durante las persecuciones cristianas de los siglos 2 y 3, aquellos creyentes que no negaron al Señor aún a riesgo de gran sufrimiento, fueron conocidos como CONFESORES, no tenían vergüenza de identificarse con Jesucristo, aun cuando significase su propia muerte.
¿Usted confiesa a Cristo ante su familia, sus amigos, sus seres queridos y sus vecinos? ¿Usted lo abraza a ÉL con gozo y lo tiene como su Señor  y su Dios (Juan 20:28)? ¿Le avergüenza hablar de Él y decir a otros lo que ÉL ha dicho y lo que ÉL ha hecho?, entonces examínese si está en la fe, Dios le bendiga.