martes, 15 de abril de 2014

UNA ACTITUD VOLUNTARIA


En Mateo 16:21 el Señor Jesús dijo que le era necesario ir a Jerusalén. Él sabía que tendría que padecer mucho, ser muerto y que el tercer día sería resucitado. ¿Creía Jesús que su muerte era necesaria? claro que sí. Pero cuando leemos en  Mateo 16:22. ¿Creía Pedro que era necesario que Cristo muriera? no, ¿Quién inspiró a Pedro para contradecir lo que Cristo había dicho? según el versículo 23 de Mateo 16, fue satanás.
Si estudiemos Juan 10, versículos 11-18. Que dice: “Yo soy el buen pastor; el buen pastor su vida da por las ovejas. Mas el asalariado, y que no es el pastor, de quien no son propias las ovejas, ve venir al lobo y deja las ovejas y huye, y el lobo arrebata las ovejas y las dispersa. Así que el asalariado huye, porque es asalariado, y no le importan las ovejas. Yo soy el buen pastor; y conozco mis ovejas, y las mías me conocen, así como el Padre me conoce, y yo conozco al Padre; y pongo mi vida por las ovejas. También tengo otras ovejas que no son de este redil; aquéllas también debo traer, y oirán mi voz; y habrá un rebaño, y un pastor. Por eso me ama el Padre, porque yo pongo mi vida, para volverla a tomar. Nadie me la quita, sino que yo de mí mismo la pongo. Tengo poder para ponerla, y tengo poder para volverla a tomar. Este mandamiento recibí de mi Padre”.  De acuerdo al versículo 11, entendemos que Jesús voluntariamente entrego su vida y nadie se la quitó. En el versículo 15 Jesús dijo “Yo pongo mi vida por las ovejas”. La pregunta es ¿Cuántos hombres tenían el poder para tomar la vida del Hijo de Dios (versículo 18)? La respuesta es ninguno. ¿Quién dio voluntariamente su vida en la cruz? fue nuestro señor Jesucristo. Esto lo confirma el evangelio de Lucas  4:28-30 “Al oír estas cosas, todos en la sinagoga se llenaron de ira; y levantándose, le echaron fuera de la ciudad, y le llevaron hasta la cumbre del monte sobre el cual estaba edificada la ciudad de ellos, para despeñarle. Mas él pasó por en medio de ellos, y se fue. ”. ¿Qué sucedió cuando una turba indignada trató de matar a Jesús (versículo 30)? El pasó en medio de ellos, porque aún no era el tiempo. ¿Cree usted que habría sido posible que los enemigos del Señor lo hubiesen podido matar antes de que fuese el tiempo para él?, para morir en la cruz, claro que no, lea Juan 7:30 “Entonces procuraban prenderle; pero ninguno le echó mano, porque aún no había llegado su hora”.
En el evangelio de Mateo 26:47-54. Y sobre todo  en el versículo 53,  que Jesús podría haber orado y el Padre le habría dado más de doce legiones de ángeles que lo habrían rescatado de aquellos hombres que buscaban matarlo. [Nota: una “legión” es parte de un ejército compuesto entre 3000 y 6000 hombres], y podemos entender que nuestro señor no hizo esta oración,  en Juan 18:2-6 “Y también Judas, el que le entregaba, conocía aquel lugar, porque muchas veces Jesús se había reunido allí con sus discípulos. Judas, pues, tomando una compañía de soldados, y alguaciles de los principales sacerdotes y de los fariseos, fue allí con linternas y antorchas, y con armas. Pero Jesús, sabiendo todas las cosas que le habían de sobrevenir, se adelantó y les dijo: ¿A quién buscáis? le respondieron: A Jesús nazareno. Jesús les dijo: Yo soy. Y estaba también con ellos Judas, el que le entregaba. Cuando les dijo: Yo soy, retrocedieron, y cayeron a tierra”. ¿Qué le sucedió a la compañía de soldados cuando Jesús dijo, “Yo soy”? retrocedieron, y cayeron a tierra. Quién estaba en realidad controlando la situación era el Hijo de Dios y no los alguaciles.
Según Juan 3:14 “Y como Moisés levantó la serpiente en el desierto, así es necesario que el Hijo del Hombre sea levantado”, era necesario que el Hijo del Hombre fuera levantado en la cruz, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, más tenga vida eterna (Juan 3:15), en todo el proceso de salvación vemos que nuestro señor Jesucristo entrego su vida en  la cruz voluntariamente, en  obediencia a la voluntad del  padre “a éste, entregado por determinado consejo y providencia de Dios, prendisteis y matasteis por manos de los inicuos, crucificándole” (Hechos 2:23),  por nuestra salvación, “De cierto, de cierto os digo, que si el grano de trigo no cae en la tierra y muere, queda solo; pero si muere, lleva mucho fruto” (Juan 12.24) Todos los hombres son culpables están condenados ante Dios, su ira esta sobre el pecador, solo la gracia de Dios nos salvara, acércate a él hoy es el tiempo, Dios te bendiga.

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